Hotel Daia Slow Beach
Cadiz, España

Tres imponentes atunes de esparto, de 3,2 metros cada uno, sobrevuelan hoy el lobby del hotel Daia Slow Beach, en Conil de la Frontera (Cádiz). Se trata de una obra cargada de sensibilidad que realizamos por encargo del estudio de diseño hotelero Verum, y que simboliza el vínculo existente entre esta región costera con el majestuoso atún rojo del Atlántico.
El nombre del hotel, Daia, hace un guiño al nombre de la diosa griega, la Madre Tierra, GAIA, sugiriendo la relación íntima entre el mar y el sol con los seres humanos. Y es que este alojamiento de cinco estrellas propone al huésped una filosofía de estilo de vida que conecta con la calma y amabilidad de la naturaleza. Un guion que fue también el hilo conductor de todo el proyecto de interiorismo realizado por el estudio Verum, el cual nos encargó la producción de unos animales marinos en fibras naturales que dieran vida al lobby y se sumaran al diseño sostenible y la filosofía slow life del hotel.

"Los gigantes atunes de esparto protagonizan una conexión con la vida local, los pescadores y la gastronomía de esta tierra"
Al recibir la propuesta en Sagarminaga Atelier, decidimos enfocarnos en una especie marina en particular, el atún rojo del Atlántico, una de las criaturas más emblemáticas y poderosas del Atlántico, que puede llegar a pesar hasta 700 kg y alcanzar velocidades de 90 km/h. Para su diseño y producción desarrollamos unas técnicas constructivas innovadoras que nos permitieron crear esculturas de gran escala, asegurando que, a pesar de su tamaño, pudieran ser ligeras y fáciles de transportar. Además, cada uno de los tres atunes posee sutiles diferencias, reflejando la diversidad y singularidad de los seres vivos. El trenzado y cosido del esparto, así como el juego de sus colores, otorga a los atunes una visión artesanal que muestran máxima exclusividad.

La instalación de estas esculturas en el gran lobby del hotel fue cuidadosamente planificada por Sagarminaga Atelier. El objetivo era que, a pesar de su gran volumen, dieran la impresión de estar flotando o, mejor dicho, surcando el espacio, como si fueran parte de un inmenso océano imaginario que envuelve a los visitantes al entrar.

Cada proyecto comienza con una conversación.